Colocación de las calas. Tres cuestiones fundamentales.

Recientemente, un usuario del foro abrió esta entrada acerca de la colocación de las calas en las zapatillas de ciclismo. Nos pareció muy interesante, de modo que lo publicamos en el blog y si el tema os interesa, podéis seguirlo en el hilo del foro:

Hilo en forociclista.com

Al grano primero, al final, unas cuantas divagaciones.– Buscamos el punto de articulación del primer metatarsiano y, una vez marcado en la zapatilla, situamos la cala de tal manera que su centro coincida con este punto. ERROR.

La premisa anterior sólo se da en contados casos (aquellos en que articulación del 1º metatarsiano coincide con la del 5º en una línea perpendicular al eje long. De la planta del pie). Lo más habitual es que esa 5ª art. esté más retrasada que la 1ª. Entonces ¿Dónde colocar el centro de la cala?. Pues en el centro de ambas líneas imaginarias, lugar este donde se hará más eficiente el esfuerzo a aplicar. 

En algunos casos, esta “pequeña” observación puede llevar a tener que retrasar considerablemente el emplazamiento de la cala a fin de adoptar una posición óptima de la misma. Es muy normal comprobar que mucha gente lleva sus calas, como mínimo, un cm más adelantadas de lo que le corresponde (en teoría). Y eso ¡vaya si se nota!, bueno, se nota cuando se colocan donde deberían estar y se compara.

Dos ejemplos para ilustrar esto en una sola foto. Dos pies con la art. 1º metartarsiano en el mismo punto, distinto punto de emplazamiento de la cala.

Imagen

– Quiero comprarme unas zapatillas de la marca XXXX (por cojones tienen que ser esas). Pero como tengo el pie ancho escojo medio nº más para que me resulten cómodas. ERROR (y del copón).

Medio nº puede que apenas se note “aparentemente”, máxime cuando redunda en más comodidad para nuestros pies. A la hora de colocar las calas, ¡zaca!, calas adelantadas respecto al centro ideal. Al abrochar las zapatillas (y sobre todo al hacerlo con la carraca, si tiene esta), se nota como el pie queda fijado en una posición próxima al talón, con lo que la cala, aún habiendo sido colocada correctamente (en teoría), se queda desplazada al echarse el pie hacia atrás. Siempre se harán las “marcas” pertinentes con las zapatillas apretadas.

– Quiero que mis calas me permitan pedalear con los pies lo más próximos a las bielas que sea posible, para así poder aprovechar el menor factor “Q” de estas. ERROR.

El factor “Q” de las bielas puede tener relación o NO con nuestro factor “Q”, digamos que es la anchura de nuestras caderas. Para dejarlo claro, aquel que nos va a permitir pedalear con las piernas alineadas (cadera-rodilla-tobillo) y perpendiculares al plano del pedal (nuevamente la pos. más eficiente de hacerlo). Aquellas personas con una menor anchura de caderas, podrán “aprovechar” ese menor factor “Q” de sus bielas, por el contrario, a más anchura de cadera habrá que desplazar las calas hacia el interior del eje antero-posterior de la zapatilla para que esta se separe un tanto de la biela. En algunos casos, como este mov. es muy limitado por el tipo de fijación cala-suela, se puede recurrir a intercalar unas arandelas entre pedal y biela.

– Ya tengo colocadas correctamente las calas, ahora basta alinearlas con el eje de la suela. ERROR.

Este es un error que ya se comete en menos ocasiones, pero aún se ve a menudo. Aquí basta con el ya muy visto (aparece comúnmente en las web’s de “biomecánica” ciclista) sentarse en una mesa, manos (palmas hacia abajo, dedos mirándose) debajo de los muslos próximas a las rodillas. Las piernas colgando, los pies toman entonces su posición. En muchos casos los dedos apuntan hacia fuera, menos están paralelos y menos aún miran hacia adentro. Pues no hay más que trasladar ese pequeño ángulo a la posición de nuestra cala (una vez efectuadas las maniobras arriba indicadas).

Para ser más exactos en este punto, yo uso pedales Keo (por nada en particular), dos con calas grises y una con negras. Las grises suelen ser las más comunes. Pues bien, una vez decidida cual será la angulación de las calas, si al pedalear notamos que nuestro pie hace tope ligeramente hacia un lado y todo el movimiento que permiten es hacia el otro lado, habrá que corregir su posición ligeramente. Pedaleando tendremos que poder mover la mitad de esos pocos grados de libertad que soportan, hacia ambos lados. Las calas negras (fijas, sin libertad alguna), si se ha establecido su óptima posición, es la mejor de las opciones.

– Pues final, ya he colocado óptimamente la cala en la zapatilla, ahora coloco la del otro pie exactamente como esta y ya está. ERROR.

No todo el mundo tiene ambos pies iguales, ni en tamaño, ni en anchura, ni en angulación. Forzosamente no tiene porqué ser así. Lo ideal será hacer el mismo proceso para el otro pie.

Unas cuantas divagaciones.

El pedaleo con las calas adelantadas implica una mayor participación de los músculos del pie y de la pierna a fin de estabilizar el pie y el tobillo en la posición de pedaleo. Un gasto innecesario.

Cuando pedaleamos, p. ej., en una subida fuerte, casi siempre se tiende a hacerlo con una posición del talón un poco más baja de la habitual, llegando incluso (si ya estamos un poco “tocados”) a dejarlo caer respecto a la puntera. Es normal, esos estabilizadores ya están cansados de su trabajo y, además, nos creemos que vamos mejor. Pero esta posición de pedaleo empeora la eficiencia de la fuerza aplicada, entre otras cosas, porque el centro de las calas ya no está justo encima del eje del pedal, se ha retrasado ligeramente al rotar el tobillo. Si le sumamos esto a tenerlas ligeramente adelantadas, la cosa empeora.

Cuando pedaleamos con fuerza (como en el caso anterior), el pie tiende a mantener mejor su posición sobre el pedal. Porque somos conscientes de esa fuerza y podemos seguir mentalmente la manera de aplicarla. Sin embargo, cuando usamos cadencias elevadas (sobre todo para aquellos que no estén acostumbrados a ellas) ya no lo hacemos de forma tan consciente como antes. Ahora es un movimiento mecanizado y forzado (como autómatas). Si las calas no están bien colocadas, aparecen movimientos extraños en pies, piernas, caderas y demás. 

Tengo en mente cantidad de chorradas más, pero ya me parece un rollo excesivo. La lumbalgia ha remitido, así que mañana toca bici (si la galerna de los cojones nos deja ya de una vez).

Se me olvidó antes. Para comprobar si pedalemos con las piernas alineadas, alguien que nos observe frontalmente en el rodillo puede servir, pero mejor aún si tenemos un amigo o conocido albañil. Suelen usar unos láseres para nivelar y marcar líneas. Nos viene que ni pintado, lo colocamos encima de una silla, girado para que ilumine verticalmente y que alguien centre la línea en la rodilla. Deberá pasar por cadera-rodilla tobillo. No falla.