EFECTO DEL CALOR EN EL ENTRENAMIENTO CICLISTA

Ahora que estamos en fechas calurosas, dependiendo de donde vivamos, estaremos mas o menos expuestos al calor. El calor es signo de buen tiempo y por ello una motivación mas que ayuda a la práctica deportiva. Pero cuando el calor es excesivo, el rendimiento del deportista puede verse afectado o incluso puede ser perjudicial intentar mantener las mismas cargas de trabajo.
Otro factor agrabante es la humedad, ya que una humedad relativa elevada, por ejemplo por encima del 45% sumado a altas temperaturas, puede aumentar mucho la sensación de calor debido a la dificultad del organismo para expulsar el calor sobrante en un ambiente tan húmedo.
Por suerte para los ciclistas, practicamos un deporte que comúnmente se realiza a una velocidad elevada, superior a la mayoría de los deportes, y por ello nos vemos favorecidos por la velocidad del aire que choca contra nuestra piel y ayuda a la transpiración y refrigeración del cuerpo. Pero en ciertas condiciones, por ejemplo en una subida que nos haga ir a menos de 20km/h, o un tramo con aire a favor que restará esa cantidad de aire que choca contra nuestra piel, la sensación de calor puede ser también bastante agobiante, si a esto le sumamos temperaturas muy elevadas, de más de 34ºC, el rendimiento y por tanto la cantidad de trabajo que podamos realizar se verá seriamente afectada.
Es común ver como al principio del verano, en esos primeros días de calor extremo, nos cuesta muchísimo llegar a los objetivos de entrenamiento marcado o incluso tenemos que abortar una tanda de series porque vemos que llevamos un pulso muy elevado y una sensación de fatiga mayor. En un principio podría pensarse que esto es debido a una mayor deshidratación, pero esto no tiene mucho sentido ya que la pérdida de rendimiento se nota desde la primera serie cuando todavía no podemos estar deshidratados. Esto fue demostrado además en un estudio publicado en Enero de 2010 en el “Medicine & Science in Sports & Exercise”. Para el estudio se observo el rendimiento y el pulso de 8 ciclistas que realizaron ejercicios de alta intensidad después de un calentamiento de 30′. Se observó un aumento del pulso y una significativa disminución del 17% del trabajo realizado (Kj) en el test a 40ºC frente el test a 22ºC.
Ahora bien, parece ser que también hay estudios que demuestran que realizar entrenamiento aeróbico a elevadas temperaturas, si se hace de forma progresiva y propiciando la aclimatación, las adaptaciones conseguidas pueden ser superiores a realizar el mismo entrenamiento a temperaturas suaves.
En nuestra opinión, se puede entrenar perfectamente con elevadas temperaturas, pero variando las cargas de trabajo para ir aumentando poco a poco a medida que vayamos aclimatándonos a esta nueva situación. En cualquier caso, si las temperaturas se mantienen muy altas, >36ºC a la sombra, tendremos que hacernos a la idea de que la carga de trabajo no podrá ser máxima.
Por otro lado, es importante decir, que con el aumento de las temperaturas, hay que aumentar considerablemente la hidratación durante y después del entreno. Puede ser una buena práctica observar nuestro peso antes y después del entreno y así intentar identificar las pérdidas de peso corporal para luego restituir el líquido perdido.

5 pensamientos en “EFECTO DEL CALOR EN EL ENTRENAMIENTO CICLISTA

  1. Muchas gracias por el artículo!!
    Quería añadir una reflexión:
    además de la aclimatación y el entrenamiento progresivo, es importante una “mentalización positiva” ante los factores “molestos”, como son el calor, el frío, la lluvia, las bajadas, los puertos, las contrareloj…
    Si cualquier situación de estas nos “molesta” menos que a nuestros rivales, entonces pasa a ser beneficiosa para nosotros. Por ejemplo Indurain y las altas temperaturas eran aliados, o ahora Nibali y las bajadas, que se llevan bien, o por ejemplo Joaquim Rodriquez que no ha conseguido entablar amistad con las contrarelojes, y antes de empezar ya está en conflicto con ellas, y por el contrario es el mejor amigo de las cuestas cortas y explosivas, que son sus aliadas.
    Si se logra aceptar los factores externos como retos y colaboramos/aprendemos con ellos, con el tiempo se convierten en aliados.
    Lo importante es “ir en bici” como reto, haga el tiempo que haga, esté la carretera como esté, sea la competición que sea.
    Pero sin volverse loco ni ser masoquista, ni olvidarse del disfrutar de “ir en bici”, igual sea “a tope” como “de paseo”.
    Saludos!

  2. las condiciones climáticas son iguales para todos pero la forma qué tiene el organismo para “combatir” las temperaturas extremas son muy diferentes segun en qué individuos.
    a mi por ejemplo, a 40° tengo el mismo rendimiento (creo jejeje) qué a 20° pero a 10° o menos me noto muy mermado.

    un saludo.
    Alberto.
    las condiciones climáticas son iguales para todos pero la forma qué tiene el organismo para “combatir” las temperaturas extremas son muy diferentes segun en qué individuos.
    a mi por ejemplo, a 40° tengo el mismo rendimiento (creo jejeje) qué a 20° pero a 10° o menos me noto muy mermado.

    un saludo.
    Alberto.

  3. Hola Alberto,
    Efectivamente, cada organismo es diferente. En mi caso por ejemplo, es todo lo contrario, a bajas temperaturas voy peor.
    Pero curiosamente, a mi me ha pasado que en una carrera con calor extremo, que en teoría se me da mal, luego en la carrera fui muy bien, quizás porque hay mas gente a la que le pasa lo mismo y al menos está igualado con cierta porción del pelotón en ese momento. Solo es una reflexión.

Los comentarios están cerrados.