LA POTENCIA NORMALIZADA

Una de las primeras cosas que llaman la atención cuando utilizas un medidor de potencia por primera vez, es la variabilidad de los datos que ves en pantalla. La mayoría de la gente piensa que va a ver un dato más o menos estable en pantalla, y ocurre todo menos eso.
Esta variabilidad se debe fundamentalmente a que cuando pedaleamos tenemos que hacer frente a resistencias en constante cambio (cambios en el desnivel, viento, cambios de postura…). Debido a esta variabilidad, los datos obtenidos a través de un medidor de potencia no son directamente comparables a los obtenidos a través de un medidor de frecuencia cardíaca. En concreto, es muy díficil (y desaconsejable) intentar mantener nuestra potencia dentro de un rango relativamente pequeño durante una sesión de entrenamiento. Por ello, algunas veces, la potencia media total es un mal indicador de la intensidad real del entrenamiento. Esto hecho se da sobre todo en las carreras, ya que la potencia varía drásticamente de un momento a otro, donde puedes pasar de ir cómodamente en el pelotón, a tener que responder a un ataque o luchar por no quedarte descolgado.
Fichero tipo de un Criterium
Para tener en cuenta esta variabilidad, algunos programas como el WKO+ (trainingpeaks) o ahora el GoldenCheetah, utilizan un algortimo especial para ajustar la potencia a la realidad. Es lo que se conoce como POTENCIA NORMALIZADA. Este algoritmo es algo complicado, pero resumiendo podemos decir que tiene en cuenta 2 factores importantes:
  1. Las respuestas fisiológicas a los cambios rápidos en la intensidad del ejercicio no son instantáneos, sino que toman una cierta cantidad de tiempo predecible.
  2. Muchas respuestas fisiológicas críticas (por ejemplo, la utilización del glucógeno, la producción de lactato, los niveles de la hormana del estrés, etc) son curvilíneos más que lineales en relación con la intensidad del ejercicio.
Teniendo en cuenta estos factores, la potencia normalizada proporciona una mejor medida de las demandas fisiológicas de una sesión de entrenamiento. Pongamos un ejemplo con 2 sesiones de entrenamiento:
  • 60′ a 200W constante durante toda la hora
  • 60′ con 3×10′ a 300W + 3×10’a 100W intercaladas
Si hacemos la media de potencia de ambos entrenamientos, en los dos casos obtenemos una potencia media de 200W, pero si os preguntáramos cual creéis que sería más dura de realizar, evidentemente todos contestaríais que la segunda sesión. Para una persona con un UF de 250W, la primera sesión es una sesión de zona 3/4, mientras que la segunda incluye intervalos (30′) en zona 5.
Si calculáramos la potencia normalizada de estos ejercicios, en el primero habría poca diferencia respecto a la media (200W), porque es un trabajo constante, pero sin embargo, en el segunda entrenamiento obtendríamos una potencia normalizada de 240W, lo que indica que la demanda fisiológica es bastante mayor en el segundo caso que en el primero.A continuación os mostramos uno de nuestros entrenamientos, en el cual la potencia media es de 227W, pero su potencia normalizada es de 271W como consecuencia de la variabilidad de entrenamiento.