La Continuidad

La sabiduría popular ciclista dice que cuanto mas entrenas, mejor es tu forma. También dice que si cuidas el descanso, mas fácilmente llegarán las adaptaciones. Pero existe otro pilar que desde el punto de vista del entrenamiento tiene tanto valor como los anteriores. Estamos hablando de La Continuidad..
Desde el punto de vista cronológico, podemos encajar la continuidad dentro de 3 tipos de periodo, cada uno de ellos con una regla básica a nuestro parecer:
  • Corto Plazo: Intentar evitar mas de 2 días sin entrenar.
  • Medio Plazo: Intentar evitar mas de 1 semana sin entrenar en periodos de enfermedad o “parón”.
  • Largo Plazo: Intentar evitar mas de 2 semanas sin entrenar en bicicleta en periodo de “pretemporada”.
De los tres plazos, el que hay que cuidar mas es el “Largo Plazo”. Dejar mas de 2 semanas de parón ciclista durante la pretemporada no parece recomendable. Si lo hacemos durante la temporada, el daño es aún mayor.
Existen algunas excepciones, por ejemplo, en el caso de corredores jóvenes en etapa de desarrollo físico, para los que si sería recomendable parones mayores durante la pretemporada.
No se puede considerar parada a largo plazo, cuando un corredor, durante el invierno deja de salir entre semana, pero si lo hace el fin de semana. En este caso, aunque fallaría en la continuidad a Largo plazo, no lo haría en la continuidad a medio y corto plazo.
Si tu estado de forma base, o dicho de otra forma, tus cualidades, te permiten estar a un buen nivel incluso parando meses, con unas semanas de entrenamiento, quizás no te haga falta cuidar tanto este aspecto, pero lo que si tenemos claro es que si pretendes subir un peldaño de una temporada a otra, lo ideal es parar lo justo.
A continuación mostramos una gráfica conceptual donde se puede ver la evolución de la carga de entrenamiento en función de las semanas de carga y compensación (3 + 1) y como evoluciona el estado de forma en función de esta carga. Como podemos ver, una vez que la carga de entrenamiento se minimiza y se mantiene plana, el estado de forma puede caer hasta niveles inferiores a los que teníamos en un principio. Algo poco deseado.
En esta otra gráfica, la parada ha sido solo de 2 semanas con una carga relativamente baja, y vemos como el punto inicial ahora es mas alto que al comenzar el entrenamiento. Algo que nos permitirá aspirar a subir la forma respecto al mejor estado de forma del ciclo anterior.

¿INFLUYE LA FUERZA MAXIMA EN LA GENERACION DE POTENCIA?

Es habitual en el ciclismo la creencia de que mejorando nuestra fuerza máxima en las piernas, directamente podemos mejorar la potencia obtenida. Para conseguir esta mejora, lo habitual es realizar ejercicios de musculación que nos ayuden a incrementar esa fuerza máxima.

 

Pero numeros estudios enfocados a intentar demostrar justamente esto, acaban concluyendo que la fuerza máxima que podemos ejercer tiene un papel muy poco relevante en la potencia generada, incluso si analizamos la potencia máxima obtenida en un sprint.

 

Un enfoque interesante a este tema es el que hace Andrew Coggan en su libro “Training and Racing with a Power Meter”, donde comenta un método para demostrar justamente esto, que la fuerza máxima tiene poco que ver con la maxima cantidad de potencia que podemos mantener. Para ello utiliza la gráfica “Quadrant Analysis” del programa WKO donde se puede ver la relación que tiene la velocidad de la pedalada respecto a la máxima fuerza ejercida sobre el pedal en Newtons.

 

Podemos realizar un test de campo que consiste en hacer 5-10 arrancadas hasta el máximo que podamos dar, con una duración máxima de 10″. Cuando descarguemos los datos al WKO tendremos que poner una línea imaginaria en el cuadrante que siga la nube de puntos, veremos que cruzará en algún punto con el eje Y, es decir, el valor que tendrá Y (Fuerza en Newtons) cuando la velocidad de giro del pedal sea 0 (X=0). Ese valor Y, será la fuerza máxima teórica que podríamos ejercer con un aparato de medición estático.
Linea imaginaria que corta el eje de las X en 2,66 m/s de velocidad de circunferencia máxima y en el eje de las Ys en unos 980Nw. Corresponde a un entrenamiento de sprints de 20s.
En esta gráfica, podemos ver que el valor teórico de nuestra fuerza máxima difiere mucho de la fuerza que ejercemos habitualmente para conseguir potencia. Incluso si observamos los puntos de máxima potencia del entreno, veremos que que están lejos de nuestra máxima fuerza.

 

En cualquier caso, aunque pudiéramos encontrar discicplinas donde la fuerza máxima puede influir de alguna manera en la potencia, como por ejemplo en el BMX, veríamos que en los momentos de máxima potencia, existe cierta velocidad de giro del pedal.

 

Por otro lado, hay estudios que demuestran que el entrenamiento de la fuerza con aparatos de musculación, produce un acortamiento de la velocidad de contracción, algo que influye muy negativamente en la máxima potencia conseguible ya que precisamente la máxima potencia es producto de fuerza * velocidad de giro del pedal, es decir, de la velocidad de contracción de nuestros músuculos.

 

Tal vez el tipo de ejercicios que mejor encajen en la preparación para el ciclismo, sería realizar ejercicio pliométricos, pero por el princicipio de especificidad, tampoco serán los ejercicios mas indicados para mejorar la potencia máxima.

 

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Algunos ejercicios pliometricos
En cualquier caso, estas afirmaciones de Coggan, como todo, es debatible, de hecho, el mismo sugiere que hagamos la siguiente prueba:
-Realizar un test de 5-10 arrancas desde 0km/h al máximo de nuestra potencia.
-Hacer musculación durante una temporada.
-Repetir el mismo test en el mismo sitio con las mismas condiciones y comprobar con la gráfica si hemos mejorado.

 

De esta manera, cada uno puede llegar a sus propias conclusiones y salir de dudas en un sentido u otro.

Nuevo FORO de Ciclismo

Muy buenas a todos,
desde hace algún tiempo teníamos en mente la creación de un foro donde todo el mundo pudiera participar abiertamente. A nosotros nos gusta escribir y comentar entrenamientos y todo aquello relacionado con el ciclismo, pero lo que de verdad nos interesaba era que la gente comentase y participase. Hay que reconocer que un blog no es la mejor forma para conseguirlo, de manera que desde ayer está operativo un nuevo foro:

Hemos intentado hacer un foro global, donde tenga cabida todo el mundo y todos los temas. Evidentemente, habrá alguno que tenga más repercusión que el resto, pero intentaremos que todos estén con bastante actividad.
Os animo a todos a que os registréis, o presentéis y participéis en este nuevo proyecto.
Muchas gracias!!!

LA IMPORTANCIA DEL VENTILADOR AL HACER RODILLO

En estos días de lluvia, es bastante frecuente que los ciclistas suelan recurrir a la utilización del rodillo para su entrenamiento. En nuestro caso, recomendamos mantener la intensidad prescrita para el entrenamiento en carretera, pero dejando la duración en un 75%.
El problema viene cuando recibimos el feed-back, y muchos de ellos nos comentan: “Imposible llegar a la intensidad que me dijisteis, cuando en carretera no tengo problemas”. Inmediatamente nuestra pregunta es la siguiente: “¿Has usado ventilador?”. La respuesta es negativa casi en el 100% de los casos.
Buena parte de la energía utilizada por nuestro cuerpo se utiliza regulando la temperatura corporal, de manera que si realizamos ejercicio en unas condiciones que no son las ideales, buena parte de nuestro esfuerzo no se estará dirigiendo al entrenamiento. Hemos podido comprobar mediante diferentes entrenamientos cómo el hecho de no utilizar ventilador puede significar una bajada en el rendimiento de aproximadamente el 15-20%.
Evidentemente, esto sólo se puede ver mediante el uso de un potenciómetro. Si entrenamos con pulsómetro, veremos cómo nuestras pulsaciones suben sin problemas hasta el régimen establecido, pero desgraciadamente, las adaptaciones no estarán siendo las mismas.

ENTRENAMIENTO DE BASE (UN EJEMPLO REAL)

Algunos lectores del blog nos han pedido que pusiéramos algún ejemplo de entrenamiento de base.
Vamos a poner el ejemplo de un ciclista cuyo entrenamiento tiene algunas particularidades que limitan el tipo de ejercicios que puede realizar. Por una lado, no dispone de mucho tiempo para entrenar, tan solo 90’-120’ (incluyendo calentamiento y enfriamiento) los martes, jueves y fines de semana.
En primer lugar, decir que se trata de un corredor Master de 34 años, que ha realizado al menos 2 parones de 5 días durante la temporada y no se encuentra con la necesidad de realizar otro parón. Otro dato a tener en cuenta, es que tendrá que realizar una parada obligada en Noviembre por una operación, que le mantendrá 1 o 2 semanas apartado de la bici, con lo que ha preferido comenzar a hacer Base nada más acabar las carreras. Nosotros lo vemos perfecto.
Su última carrera fue el domingo 19 de septiembre, con un resultado personal satisfactorio.
El martes de esa semana comenzó con el entrenamiento de Base. En su último test de 20’ movió 330w. Su cadencia habitual en los entrenos de temporada es de 80-84rpm.
Se estipula un calentamiento y una potencia objetivo para el entreno, así como sprints y intervalos alternantes de cadencia, aunque aquí solo pondremos la potencia media final de todo el entreno y algunos detalles del mismo:
20/09 1h 50’ 170w – Salida libre.
22/09 1h 50’ 205w – Salida libre.
24/09 1h 22’ 208w – Entreno de alta cadencia, objetivo en 100rpm, consigue 92rpm.
25/09 1h 50’ 202w – Entreno de alta cadencia, objetivo en 100rpm, consigue 92rpm.
28/09 1h 33’ 206w – Entreno de alta cadencia, objetivo en 100rpm, consigue 99rpm.
30/09 1h 15’ 207w – Salida libre.
02/10 1h 33’ 218w – Entreno de alta cadencia con más potencia, consigue 102rpm.
04/10 1h 14’ 230w – Entreno con un bloque intermedio de Sweet spot, repite alta cadencia a 96rpm.
06/10 1h 20’ 234w – Entreno de alta cadencia con más potencia, consigue 100rpm.
08/10 55’ 254w – Ritmo de Sweet Spot bajo, cadencia 90rpm.
10/10 1h 30’ 223w – Entreno de alta cadencia, 98rpm.
12/10 1h 40’ 181w – Salida en grupo muy suave sin entrar al trapo y cuidando la cadencia. 93rpm.
14/10 1h 35’ 176w – Salida en grupo muy suave cuidando la cadencia. 93rpm.
16/10 1h 49’ 206w – Entreno de alta cadencia. 98rpm.
18/10 1h 40’ Salida ritmo libre con TEST de 20’. Record personal en 338w.
De estos datos sacamos algunas conclusiones interesantes:
-La primera conclusión, es que el entrenamiento de Base no tiene porqué hacernos perder la forma. En este ejemplo, es probable que esa mejora de 8w sea debida a las carreras y entrenos de final de temporada, pero lo que está claro, es que estos entrenos tan suaves de Base, no han perjudicado al corredor en absoluto.
-El ciclista ha hecho una gran elección en no dejar de montar en bici. Dependiendo de la edad que tengas, parar demasiado tiempo puede ser perjudicial. Cuando somos jóvenes viene bien un buen parón invernal, sobre todo si vamos muy cargados de kms, pero según aumenta la edad, estas paradas van perdiendo utilidad y por el contrario, retrasan nuestro punto de partida para la nueva temporada. Para poner un ejemplo conocido, Lance Armstrong, durante sus 7 Tours, no dejó de montar más de una semana nunca.
-Según el primer punto, damos por hecho que con estos entrenos no perdemos la forma, pero además, estaremos preparando a nuestro cuerpo para mejorar durante la temporada, que es de lo que se trata cuando hacemos base.

-Estamos de acuerdo en que se necesita desconectar de la bici, pero en muchos casos, lo que se necesita es desconectar de seguir un plan a veces exigente. Podemos seguir montando en bici, y estructurar de una manera más “agradable”

-También observamos que la continuidad de este ciclista es impecable. Eso es un punto a su favor. Sólo en una ocasión ha dejado 2 días sin subirse a la bici, y nos comenta que ha sido porque ese día estuvo enfermo.
Este sería un ejemplo de periodo invernal muy particular. Cada persona dispone de un tiempo y tiene sus propias circunstancias, pero ajustando bien los entrenos, podemos seguir mejorando incluso cuando disponemos de poco tiempo.

QUE CADA ENTRENAMIENTO NO SEA UN TEST

Los tests de rendimiento son uno de los conceptos básicos en cualquier plan de entrenamiento. Sin embargo, es importante recordar que cada día de entrenamiento no se debe convertir en un test en si mismo.

Antes de elaborar cualquier plan de entrenamiento, se debe realizar un test de campo de cara a analizar cual es el punto de partida del ciclista, y a partir de ese dato, calcular sus diversas zonas de entrenamiento. Lo normal en el caso del entrenamiento por potencia es realizar un test de 60′ (muy doloroso) o en su defecto de 20′, para una vez multiplicado por un factor corrector, determinar su umbral funcional, es decir, la potencia media que sería capaz de mantener durante una hora de esfuerzo. Para obtener el dato lo más fiable posible, es necesario que el atleta esté descansado, y sobre todo motivado.
Los entrenamientos deben estar diseñados para que sean factibles en su consecución, y para que aunque a veces nos resulten duros, seamos capaces de realizarlos. Por ejemplo, es común para los entrenamientos de zona umbral, establecer series de 20′ de duración (o incluso 10′) al 100% del dato de umbral funcional (60′), por lo que no deberíamos tener problemas en completarlo, ¿verdad?. Pero ojo, conforme avance el bloque de entrenamiento, estaréis aglutinando stress físico, e incluso series de 6′ al 100% del ritmo de 60′ (Umbral) os costarán. No os preocupéis, estáis cansados.

Suele ser frecuente que un día salgas a entrenar y te encuentres especialmente “fresco” y con “buenas piernas”. No lo aproveches para dar el 110% cuando tienes que dar el 100%. En lugar de eso, disfruta de que con menos esfuerzo, eres capaz de alcanzar el objetivo. Más importante aún si ese día tienes que ir al 65%, no vayas al 85%. Si te han “mandado” ir al 65% será porque necesitas un entrenamiento que no genere fatiga, y si te “pasas”, el siguiente entrenamiento no será tan beneficioso.

Aquí cobra especial relevancia la figura del entrenador, para hacer ver al “alumno” que todos los días no hay que intentar batir un record, y que ir despacio ayuda.

EL RITMO “QUEMAGRASAS”

¿Cuántas veces hemos oído que para quemar grasas no hay que pasar de un rango bastante bajo de pulsaciones?

Esto no es del todo cierto, y vamos a dar la explicación.
A partir de determinado punto de esfuerzo, nuestro cuerpo se alimenta de grasas e hidratos de carbono. Hasta cierta intensidad, consumirá para el ejercicio exclusivamente grasas, mientras que a partir de cierto nivel, necesitará incorporar el consumo de hidratos de carbono (glucógeno) como gasolina.
Supongamos que cierta persona hasta las 140ppm (Ritmo “Verano Azul”) consume únicamente grasas, mientras que a partir de dicho rango, necesitará también hidratos de carbono. A 170ppm estará “tirando” muchísimo de grasas, y además muchísimo de glucógeno.
Resumiendo, a 140ppm estará consumiendo el 100% de la energía en forma de grasas, mientras que a 170ppm quizás la proporción sea de 40% grasas y 60% de hidratos. Sin embargo, en términos absolutos, ese 40% de grasas representa mayor cantidad que el 100% a ritmos bajos.

 

¿Y entonces por qué se recomienda rodar a revoluciones bajas para quemar grasas? Evidentemente, porque a 140ppm somos capaces de rodar muchísimo tiempo, mientras que a 170ppm sólo seremos capaces de hacerlo una cantidad limitada de tiempo.
Lo que tiene que quedar claro, es que a igualdad de tiempo disponible, se queman más grasas a 170ppm que a 140ppm…

“No tengo tiempo, así que no puedo hacer base”

Llega el invierno, y la frase que más se escucha a todo el mundo es: “Ahora toca hacer Base”.
Generalmente, la gente llama “Base” a hacer kilómetros a baja intensidad, y por ello, existen muchos ciclistas limitados de tiempo que piensan que ellos no pueden hacer base, ya que sus obligaciones laborables y familiares no les permiten hacer tantos kilómetros como sus compañeros de grupeta les han dicho que es necesario. Esto lleva a muchas desmotivaciones y a dejarse llevar durante esta época del año, ya que “para hacer sólo 90’, me quedo en mi casa”.

El objetivo fundamental del trabajo de pretemporada o base es el de preparar al organismo para el futuro, para aquellas épocas del año en las que será necesario introducir mayor intensidad a los entrenamientos.
Esta preparación consiste básicamente en aumentar la cantidad de mitocondrias de nuestro organismo, así como su volumen. Por otro lado, también es fundamental que nuestros músculos sean capaces de absorber una mayor cantidad de glucógeno, fuente principal de nuestro rendimiento.
Ambas mejoras se consiguen a través del trabajo en déficit energético. Evidentemente, si realizamos salidas de 5h de duración cada fin de semana, siempre llegaremos “tocados” a casa y por muy entrenados que estemos, habremos estresado a nuestro organismo. Pero no es necesario ir tan lejos para conseguir este mismo objetivo.
Es posible conseguirlo incluso con entrenamiento inferiores a 90’. Se trata básicamente de saber exactamente la intensidad que nos proporcionará ese déficit energético para el tiempo que tenemos disponible. A través de este tipo de sesiones, el cuerpo responde de manera que para la siguiente sesión se habrá “preparado” de manera que habrá almacenado mayor cantidad de glucógeno, y habrá aumentado su volumen mitocondrial para que no le vuelva a suceder. Poco a poco iremos aumentado nuestra resistencia, y habremos conseguido el mismo resultado que con largas sesiones de entrenamiento.

Por ejemplo, si sabemos que uno de nuestros ciclistas es capaz de aguantar 1h a 240W, podemos planificarle una sesión de 80’ a 215-220W, de manera que durante la última parte de la sesión estará trabajando bajo mínimos, y será ésta la parte fundamental del entrenamiento. Al día siguiente tocará una sesión fácil o de descanso, que aprovechará nuestro cuerpo para prepararse para otra sesión con el mismo efecto.
Se trata por tanto de conocerse, planificarse y darle al cuerpo lo que necesita para mejorar.

¿HEMOS CONSEGUIDO NUESTRA MEJOR MARCA?

Muchas veces nos preguntamos si realmente hemos podido alcanzar nuestro máximo rendimiento o incluso mejor, si será posible mejorarlo. Generalmente aceptamos que el límite se encuentra en nuestros parámetros fisiológicos y que lo que nos limita es la composición de nuestros músculos, corazón y pulmones. Pero… ¿Qué parte de culpa tiene nuestro cerebro en esto?
Parece ser que lo que muchos llaman el “sistema central”, esa especie de caja negra que hay en nuestro cerebro y que maneja nuestros movimientos y impulsos para hacernos ir tan rápido como podamos, también tiene algo que ver en limitar nuestro rendimiento.
Un estudio publicado recientemente por el American College of Sports Medicine, demuestra que nuestro sistema central hace una pequeña reserva de energía para esfuerzos anaeróbicos. Lo más curioso de todo, es que el sistema central es capaz de “rebañar” esa reserva si estamos compitiendo, es decir, corriendo contra otros.
En el experimento participaron 9 ciclistas entrenados, que tenían que realizar un esfuerzo en rodillo de 4km. Los ciclistas hicieron 4 esfuerzos. En un primer esfuerzo calibraron el máximo nivel que podrían alcanzar en esos 4km y en un segundo lo hicieron a tope para ver donde estaba su límite para esa distancia. En los siguientes test, se les dijo a los ciclistas que tenían que igual su anterior marca y para ayudarles a conseguirlo, se les puso una pantalla donde aparecía un ciclista virtual que representaba el esfuerzo que estaban haciendo en ese momento. Además, en la pantalla también aparecía otro ciclista que representaba su mejor test. El reto consistía en igualar al menos su mejor marca.
Los ciclistas del experimento fueron engañados y aunque se les dijo que el ciclista virtual contra el que corrían iba a su mejor ritmo de pruebas anteriores, en realidad, iba a una potencia un 2% mayor.
El resultado final, demostró que los ciclistas conseguían no solo igualar a ese contrincante virtual que rodaba más rápido que en su mejor marca, sino que además lo superaban. Esto sugiere que por alguna razón relacionada con el sistema central, el ser humano no es capaz de rendir al máximo salvo que esté en competición contra otro corredor. En el estudio se entra más en detalle y se sugiere que el motivo de esto es que nuestro cerebro de alguna manera nos obliga a reservar una parte de energía anaeróbica de forma inconsciente y que bajo determinadas condiciones de presión, podemos utilizar esa energía reservada llevando nuestro límite un poco más allá.
Cuidado, todas estas conclusiones pueden llevarnos a engaño y hay que tomarlas como meros experimentos con una aplicación relativa al “mundo real” del entrenamiento. Por ejemplo, en experimentos similares se ha sugerido que ese 2% es asumible, pero en cambio, un 5% nos hace desistir o incluso rendir por debajo de nuestro nivel (cuando tenemos un rival muy superior).
Por otro lado, parece que este tipo de experimentos, explican bastante bien por qué hay corredores que su rendimiento en competición es aparentemente superior al rendimiento en entrenamientos. La motivación parece jugar un papel importante en esto.

Estudio comentado:
 
Medicine & Science in Sports & Exercise:
POST ACCEPTANCE, 19 August 2011
Effects of Deception on Exercise Performance: Implications for Determinants of Fatigue in Humans

Stone, Mark R.; Thomas, Kevin; Wilkinson, Michael; Jones, Andrew M.; Gibson, Alan St Clair; Thompson, Kevin G.

EFECTO DEL CALOR EN EL ENTRENAMIENTO CICLISTA

Ahora que estamos en fechas calurosas, dependiendo de donde vivamos, estaremos mas o menos expuestos al calor. El calor es signo de buen tiempo y por ello una motivación mas que ayuda a la práctica deportiva. Pero cuando el calor es excesivo, el rendimiento del deportista puede verse afectado o incluso puede ser perjudicial intentar mantener las mismas cargas de trabajo.
Otro factor agrabante es la humedad, ya que una humedad relativa elevada, por ejemplo por encima del 45% sumado a altas temperaturas, puede aumentar mucho la sensación de calor debido a la dificultad del organismo para expulsar el calor sobrante en un ambiente tan húmedo.
Por suerte para los ciclistas, practicamos un deporte que comúnmente se realiza a una velocidad elevada, superior a la mayoría de los deportes, y por ello nos vemos favorecidos por la velocidad del aire que choca contra nuestra piel y ayuda a la transpiración y refrigeración del cuerpo. Pero en ciertas condiciones, por ejemplo en una subida que nos haga ir a menos de 20km/h, o un tramo con aire a favor que restará esa cantidad de aire que choca contra nuestra piel, la sensación de calor puede ser también bastante agobiante, si a esto le sumamos temperaturas muy elevadas, de más de 34ºC, el rendimiento y por tanto la cantidad de trabajo que podamos realizar se verá seriamente afectada.
Es común ver como al principio del verano, en esos primeros días de calor extremo, nos cuesta muchísimo llegar a los objetivos de entrenamiento marcado o incluso tenemos que abortar una tanda de series porque vemos que llevamos un pulso muy elevado y una sensación de fatiga mayor. En un principio podría pensarse que esto es debido a una mayor deshidratación, pero esto no tiene mucho sentido ya que la pérdida de rendimiento se nota desde la primera serie cuando todavía no podemos estar deshidratados. Esto fue demostrado además en un estudio publicado en Enero de 2010 en el “Medicine & Science in Sports & Exercise”. Para el estudio se observo el rendimiento y el pulso de 8 ciclistas que realizaron ejercicios de alta intensidad después de un calentamiento de 30′. Se observó un aumento del pulso y una significativa disminución del 17% del trabajo realizado (Kj) en el test a 40ºC frente el test a 22ºC.
Ahora bien, parece ser que también hay estudios que demuestran que realizar entrenamiento aeróbico a elevadas temperaturas, si se hace de forma progresiva y propiciando la aclimatación, las adaptaciones conseguidas pueden ser superiores a realizar el mismo entrenamiento a temperaturas suaves.
En nuestra opinión, se puede entrenar perfectamente con elevadas temperaturas, pero variando las cargas de trabajo para ir aumentando poco a poco a medida que vayamos aclimatándonos a esta nueva situación. En cualquier caso, si las temperaturas se mantienen muy altas, >36ºC a la sombra, tendremos que hacernos a la idea de que la carga de trabajo no podrá ser máxima.
Por otro lado, es importante decir, que con el aumento de las temperaturas, hay que aumentar considerablemente la hidratación durante y después del entreno. Puede ser una buena práctica observar nuestro peso antes y después del entreno y así intentar identificar las pérdidas de peso corporal para luego restituir el líquido perdido.